Soy gorda y me veo fea

Hola, Señor Consejero,

Espero que se acuerde de mí. Hace un tiempo atrás le consulté y le comentaba que tenía ideas suicidas. Bien después de su carta me sentí mejor y me acerque al Señor. Pero tengo que confesarle que mi estilo de vida no ha cambiado; creo después de eso he hecho cosas peores que antes. Me pregunto: ¿porqué tengo un corazón tan duro? 

 

Aquí estoy otra vez desesperada ya que no tengo trabajo. Tengo un hijo de 7 años; mi mamá es la que me sostiene desde hace 5 años. Para mi hijo soy madre y padre.

 

Hace ya varios meses que no trabajo; yo sé que Dios nos dice que nunca nos va a faltar el pan de cada día, pero hay muchas otras cosas que en una casa se necesitan. Usted como padre de familia  lo sabe; me duele que mi hijo y mi madre pasen necesidades y yo no puedo hacer nada. Hace como un año que mi hijito desea que yo le compre una bicicleta y nunca pudo; ya que siempre los trabajos que he tenido me han pagado una miseria.

 

La verdad es que en los trabajos  siempre me he sentido maltratada. Quisiera tener un buen trabajo y  poder ahorrar. Me frustra ver familias que son más pobres que yo, que viven en lugares más humildes y pobres y veo que ellos  pueden ahorrar. Y muchos de ellas  tienen hasta 4 hijos y todavía los envían a estudiar. Creo estoy viviendo una maldición que me han hecho.  Esto me confunde mucho.

 

Por otro lado, Pastor, quiero que sepa que yo no soy tonta; en el trabajo que me ponen y me enseñan aprendo rápido. Estoy estudiando y estoy a punto de egresar de ingeniería comercial. Pero lo que me deprime es que soy gorda y por eso me veo fea. Me acompleja mi gordura; deseo bajar; hago dietas, pero luego las dejo.

Siento mucha necesidad de una pareja, alguien quien me entienda, me apoye en la buenas y malas, una persona con quien reír y llorar, alguien que me haga sentir que soy importante y que me haga volver vivir lo hermoso que es el amar y ser amado. Muchas veces por esta necesidad, meto “las de caminar”; ya que  he tenido novios y con todos ellos me he revolcado en el pecado de la fornicación. Me he alejado de ellos porque sé que es incorrecto y después de estar con ellos me siento sucia y avergonzada. Yo sé que  la Biblia dice que no hay comunión entre la luz y las tinieblas.

 

Amado Consejero, ya no quiero esta vida que llevo. Le cuento que  hace dos domingos decidí regresar a la iglesia, Sabe, cuando escucho las alabanzas deseo entregarme totalmente a Dios, pero no puedo. Me siento miserable y pobre; siento que no valgo nada para nadie. En este momento, Pastor, estoy llorando; no puedo contener mis lágrimas. Me siento bien escribirle.

 

Si en algo me puede ayudar, por favor, hágalo porque necesito orientación para mi vida. Necesito saber como hago para poder seguir viviendo, pero quiero vivir bajo el abrigo del Altísimo.

 

Quedaré en espera su respuesta pronto, hasta la próxima.

 

La gorda desesperada.

 

Respuesta:

Apreciada amiga,

Me alegra recibir carta tuya otra vez. Sin embargo, veo que solo seguiste parte del consejo. Otra vez te repito para Dios tú eres importante y El quiere ayudarte y sanarte completamente.


En tu nota me dices: "me acerque al Señor. Pero tengo que confesarle que mi estilo de vida no ha cambiado". Mi amiga, la conversión a una nueva vida en Cristo es un proceso que comienza con nuestra voluntad. Así es, somos nosotros los que decidimos si necesitamos ayuda o no. Dios es todo un caballero y nunca nos forzará a cambiar si nosotros no queremos. El respeta nuestras decisiones. Observa, por ejemplo, este texto de la Biblia: "Yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré con él, y él conmigo." Así dice Jesucristo.

Te felicito por la decisión que has tomado de regresar a la iglesia,  pero te advierto que lo único que hará la diferencia en tu vida es que decidas permitirle a Dios entrar en tu vida y eso se logra cuando de corazón le rendimos nuestro vida a El.

 

Al leer tu carta veo que estás luchando con tu autoestima; has caído en la auto conmiseración. Mi amiga, no es bueno que uno se compare con los demás.

 

Dices que no puedes ahorrar y luego culpas los trabajos que has tenido; no te compares con los demás. Aquí cito tus palabras: “Me frustra ver familias que son más pobres que yo, que viven en lugares más humildes y pobres y veo que ellos  pueden ahorrar.”  El ahorro es una disciplina que todos tenemos que desarrollar.

 

Me parece que los trabajos que has tenido los has abandonado por tus complejos. Estoy seguro que si entregas esos complejos a Dios, El te ayudará; ya que ahora te verás como Dios te ve. 

Por favor, escribe esto en tu corazón: LA GORDURA NO ES MI PROBLEMA; así que no enfoques en eso. Enfoca en un cambio de actitud. Cambia tus percepciones; ya no vivas por lo que predica esta sociedad. Ya no permitas que la televisión o las revistas definan tu concepto de belleza. El ser gorda no es sinónimo de fea. Si es por salud que deseas rebajar en buena hora.

Lo que te da valor no es tu figura, si no el concepto que tengas de ti misma. Escribes que necesitas alguien “que me haga sentir que soy importante y que me haga volver vivir lo hermoso que es el amar y ser amado.” Repito cuando Cristo viene al corazón uno se siente amado, satisfecho, lleno. Ese es el milagro de la conversión. Luego tenemos que caminar en sus mandamientos y preceptos. En uno de ellos, Cristo nos desafía a valorarnos a nosotros mismo. Dice: “Ama a tu prójimo COMO A TI MISMO” Debes de amarte tal como eres, si te valoras a ti misma, seguro que otros te valorarán también. La felicidad no depende de las circunstancias; la felicidad depende de nuestra actitud, de nuestro interior. Jesucristo prometió a todos los que crean en el, que de su interior correrán ríos de agua viva.(Juan 7:38) Una clara referencia al gozo y la felicidad que El trae cuando viene a nuestro corazón. 

 

Mi amiga, decide hoy bajar todas las defensas con las cuales te has rodeado y dile al Señor Jesús, “Hoy te confieso con mi boca que eres mi Salvador y creo en mi corazón de acuerdo a Romanos 10:9. Padre eterno, Cambia mis complejos por la belleza de tu presencia en mi vida, amen”. Te aseguro que si lo haces con un corazón sincero Dios hará la otra parte. No te desesperes. Dios está contigo.

 

En tu nota mencionas que eres una chica muy inteligente y que aprendes fácilmente; eso es lo que quiero que explotes, ver lo bueno que Dios ha depositado en ti.  Lucha por tu fe, por lo que crees. Mantente fiel en una congregación y busca amigas/os en esa comunidad. Si deseas puedes visitar nuestra página en el WEB y disfrutar algunos de los mensajes en audio que ahí tenemos.  www.encuentro.ca

 

Dios te ama y yo también.

Ernesto Pinto

 

 

* Nota: Los Temas aquí discutidos son verdaderos; sin embargo omitimos nombres y distorsionamos algunos acontecimientos, para proteger la identidad de aquellos que nos escriben o me consultan personalmente. Toda similitud es pura coincidencia.

El contenido total de estas publicaciones tienen derechos reservados. Si desea publicar este articulo, agradeceremos que solicite el permiso debido y con gusto lo consideraremos. Gracias!

 

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Pastor, ¿qué haría usted en esta situación? En el día de hoy llegó a mi consultorio una joven de unos 19 años aproximadamente …. 
 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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