Estimado Señor Pinto,

Le saludo calurosamente. El motivo de mi carta es porque necesito su ayuda ya que me encuentro desesperado y necesito una respuesta.

Yo vengo de un hogar cristiano en donde mis padres me inculcaron el amor hacia Jesucristo y cuando niño asistí a la iglesia. Cuando crecí y mientras estudiaba en la universidad conocí a una chica y me enamoré de ella y comenzamos un noviazgo, pero por la mala compañía de amigos, me envolví en otras relaciones y abandoné a Dios y a mi novia.

Luego conocí a otra chica y comencé a tener una relación con ella, pero le cuento que la relación fue desgastante para mí; ya que esta chica tiene un carácter muy fuerte y era muy difícil tratar con ella sin llegar a tener fuertes peleas y discusiones. Era todo lo contrario a mi primera novia; ella era muy amable y muy buena.

Mi nueva novia llegó a apartarme de todas mis amistades. Muchas veces quise salir de esa relación pero no podía; ya que yo estaba muy enamorado de ella. Renuncié prácticamente a vivir mi vida y solo vivía para ella. Finalmente me presionó para que nos casáramos.

Señor consejero, desde entonces mi vida ha sido una pesadilla. La verdad es que no podíamos vivir, ni un solo día sin pelear, y muchas veces mi solución era irme de la casa y refugiarme en otras mujeres.

Yo sé perfectamente que Dios me ama y entonces ¿porqué no me ayuda? Muchas veces desde el fango de mi vida, desde lo más sucio donde he estado, le he clamado y no veo resultados.

He decidido dejar a mi esposa y divorciarme, pero ahora mi conflicto es:
¿Es pecado que me divorcie y qué me case con mi primera novia?
Esperaré su respuesta.

Un esposo abusado.

Respuesta

Apreciado amigo,

Gracias por tu consulta, y me permito felicitar a tus padres por haberte guiado e inculcado el amor de Jesucristo cuando eras niño. Tristemente tu tomaste la decisión de alejarte de esos principios y hoy te das cuenta que esa decisión no te trajo nada bueno y como “todo lo que sembramos eso cosechamos” esa es la sentencia bíblica en Gálatas 6:8 “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Ahora tú estás cosechando el no haber valorado el amor de Dios, y hoy tu nota me da la impresión de que culpas a Dios por tus decisiones. Seguro que Dios está dispuesto a perdonarte y a recibirte, pero tendrás que arrepentirte. No es suficiente decirle a Dios “AYUDAME”. Es necesario acercarse a Dios y decirle “ME ARREPIENTO” y es ahí mi amigo que comienza la restauración de nuestra vida.

Cuando lees las Escrituras te das cuenta que Jesús enseñó que esa es la manera de recuperar nuestra relación con Dios. Por ejemplo, si revisas Lucas 15:17-21, en esa escritura Cristo enfatiza que la humildad del pródigo, su compunción, reconocimiento del pecado y su regreso al Padre Celestial, es lo que hicieron que el prodigo volviera de nuevo a la vida y a disfrutar el amor de Dios.

Mira lo que dijo este hijo descarriado: “Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre... el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (Lucas 15:17-21).

Mi primera sugerencia sería que vuelvas al Padre en arrepentimiento y seguro que el dilema que ahora te atormenta: “¿Es pecado que me divorcie?” se clarificará.
Yo no soy quien para decirte que te divorcies o no. La Escritura Sagrada nos dice que el matrimonio es para toda la vida (hasta que la muerte los separe). Mi amigo, el matrimonio no solo es un contrato entre dos personas, tampoco dos firmas en papel mojado. Es un pacto delante de Dios y aunque El mismo autoriza el divorcio, aclara que lo hace por la dureza de nuestro corazón, no que eso sea agradable a El.(Mateo 19: 3-12)

Entiendo que tu esposa ha sido manipuladora, controladora y por supuesto que esto es una forma de abuso. Pero por tu nota puedo asumir que tú lo has permitido, cuando dices: “Intenté dejarla cuando éramos novios” y “fui presionado a casarme”. ¿Qué quieres decir? ¿Qué te puso un cuchillo en el cuello y te obligó a firmar el pacto matrimonial? ¿Dónde está tu responsabilidad en todo esto?

Al leer tu comunicación me da la impresión que además de culpar a Dios y a los demás
estás buscando alguien que “autorice” el divorcio. Mi buen amigo, no acallarás tu conciencia con otra mala decisión. Lo mejor ahora es volverte a Dios y buscar ayuda profesional. Busca un consejero local, localiza una iglesia donde congregarte, lee tu Biblia, ora por tu esposa y espera un milagro de tu buen Padre Celestial.

Uno de los textos bíblicos que llevo cerca de mi corazón es 1 Juan 1:9 (Biblia en Lenguaje Sencillo): “Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos confiar siempre en que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

Dios te ama y yo también.
Ernesto Pinto

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Pastor, ¿qué haría usted en esta situación? En el día de hoy llegó a mi consultorio una joven de unos 19 años aproximadamente …. 
 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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