Saludos, Señor Consejero, Ernesto Pinto. Debo decirle que sus programas de radio y TV me dan mucho aliento y edificación para mi vida personal, y sé que para miles y miles de personas más. Siéntase gozoso por estar haciendo esta labor.

Através de este medio deseo pedirle un consejo porque me encuentro confundido; no sé que decisión tomar. Anhelo hacer lo correcto.
Mi caso quizás sea un revoltijo o un enredo. Hace algunos días me estaba examinando en lo que necesito mejorar, para lo cual necesité echar un vistazo a mi pasado. Suelo escribir lo que vivo (una especie de diario de mi vida). Visité mi pasado y encontré algo que ya había olvidado o pretendía haberlo olvidado. Le aseguro que al leerlo me sentí muy mal, ya que hice cosas de las cuales hoy en día quisiera que nunca hubieran pasado. Bien, esto sucedió cuando yo tenía ocho a catorce años más o menos. Lo que hice aquel tiempo fue que abusé sexualmente a mis hermanas y unas de mis primas. Aclaro, no hubo una violación sexual o coito con ninguna de ellas. Solo fue manoseos o caricias inapropiadas en las partes privadas.

Al leer este diario me sentí sucio y muy mal y lo que vino a mi mente ese día fue que tengo que pedirles perdón a mis hermanas y primas por lo que hice. Ahora bien, esa es mi pregunta: ¿Tengo que hacerlo o no? Estoy confundido; ya que ahora todos somos adultos excepto una. Mi relación con ellas es buena; ya que pareciera que ellas no guardan rencor contra mí. Por eso, no sé que debo de hacer, y si tengo que hacerlo ¿Cómo lo hago? Por favor, ayúdeme, ¿Cuál es lo mejor? ¿Callar o hablar? Pienso que si lo hago quizás me odien o despierte rencor en ellas; algo que ahora todo parece normal.

Un confundido mas


Respuesta:

Mi Amigo, gracias por reportarnos el programa radial ENCUENTRO. Me anima el saber que el mismo ha sido de reflexión para tu vida. Es mi oración que através de estas reflexiones, muchos de nuestros oyentes lleguen a reconocer a Jesucristo como su Salvador personal y que por medio de los testimonios que se transmiten en el programa, todos los oyentes sepan que hay esperanza en Cristo Jesús.

Al leer tu correo veo que tu pasado te ha alcanzado. Realmente es de personas maduras reflexionar y examinarse como tú lo hiciste. Mientras leía tu nota, venia a mi mente este pensamiento; realmente lo que le sucedió a este amigo, es lo que en nuestros círculos llamamos “momentos de Dios”. No me cabe duda que Dios está tratando con tu vida. Ese es un MOMENTO DE DIOS para ti. No solamente es tu conciencia sino Dios mismo atrayéndote a Él
. Cito aquí lo que leemos en 1 Juan 3:20 “…Pues, si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y El sabe todas las cosas”. Ahora bien, la pregunta concreta es ¿Porqué Dios te lleva a ese momento de tu pasado y terminas con la “confusión” y si debes de pedir perdón o no?

Sé muy bien que es agonizante cuando la conciencia nos acusa y por supuesto que es mejor tomar acción que cobardemente rehuir a la responsabilidad espiritual de enfrentar este momento. Y, te felicito que tomaste acción buscando ayuda.

Revisemos lo que te atormenta. Tu dices: “… abusé sexualmente a mis hermanas, y a unas de mis primas. Aclaro; no hubo una violación sexual o coito con ninguna de ellas. Solo fue manoseos o caricias inapropiadas en la partes privadas.”

Es cierto, ahora como adulto lo analizas y dices que no hubo relaciones sexuales, pero solo con el hecho de que tú les tocaste sus partes privadas, (supongo que sin el consentimiento de ellas; ya que entiendo que eran menores que tú), eso ya fue abuso al cuerpo de ellas. Y, consecuentemente abuso sexual. Cuando lo hiciste, tú ya eras conciente de lo que estabas haciendo y ese es el pecado pegado en tu mente, alma y conciencia.

Volvamos a la noción “MOMENTO DE DIOS”. Creo que es oportuno decirte lo siguiente:
Numero uno: Dios nos ama y tiene un trato especial con cada uno de nosotros; es por eso que la Biblia nos enseña esta gran verdad:
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8) Mi amigo, Cristo Jesús murió por cada uno de nosotros, pero su sacrifico en la cruz solo es efectivo en nuestra vida cuando le aceptamos y reconocemos que nuestra salvación viene de Él. El apóstol Pablo en su carta a los Efesios 2:8 lo decía de esta manera: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios.”

Lo primero que hay que hacer es pedir perdón. Si, a Dios primero y recibirás salud para tu alma ahora y en la eternidad. Esta es su promesa para aquellos que nos hemos atrevido a pedirle perdón en verdadero arrepentimiento.
“Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” (Isaías 1:18.) Lee detenidamente este otro versículo de 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”

Si genuinamente te haz acercado a Dios y si permites que el Espíritu Santo imprima estas promesas en tu corazón, te aseguro que hoy podrás dormir tranquilo y con una nueva esperanza.

Por supuesto que todavía queda la pregunta, ¿Debo de pedirles perdón a mis hermanas y mis primas por el abuso que les hice? Eso es algo que tienes que evaluar seriamente una vez que haz experimentado el perdón de Dios en tu propia vida. Pedir y otorgar perdón es una decisión
. ¿Recuerdas esta porción del Padre Nuestro? “ perdónanos.… así como nosotros estamos dispuestos a perdonar.. “

Mi sugerencia es que al rendir tu vida a Cristo, le pidas perdón por este pecado especifico (lo del abuso a tus parientes) y que no te apresures a ir a pedir perdón verbalmente hasta que hayas orado y pedido a Dios que te de el tiempo y la oportunidad de hacerlo. Después de recibir su confirmación, podrías acercarte en privado a cada una de ellas y contarle lo que Dios está haciendo en tu vida. Y al pedir perdón puedes verbalizarlo de una forma más general, por ejemplo: “Ya le he pedido perdón a Dios por mis errores del pasado y hoy quiero pedir perdón a ti, si alguna vez te ofendí o te falle.” Esto podría abrir una oportunidad para que ellas te expresen como se sienten respecto a esa experiencia vivada entre ustedes. Compórtate sensible y humilde y permite un verdadero diálogo.

Sé que no es una formula perfecta, pero te dará la oportunidad de comenzar un proceso que puede ser doloroso. Dios es un Dios de restauración y seguro que Él estará contigo en todo este nuevo peregrinaje.

Mi amigo, espero que estas sugerencias puedan ayudarte a tomar la decisión correcta. Estaré orando por ti para que tengas las fuerzas y el valor de caminar a la luz del perdón.

Dios te ama y yo también.


Para reflexión:
San Juan 4
Levítico 18:1-30
1Juan 3:20
Isaías 43:25

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Quisiera ser como los girasoles. Piense en el ejemplo que esta bella flor nos ha dado; ella busca la luz en todo momento. Y usted y yo tenemos el testimonio de la Luz de Cristo..

  

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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